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Vida saludable

Muerte súbita en el deporte: qué dice la cardiología

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Equipo Victoris
Redacción de Victoris · 11 ago 2026 · 6 min
Deportista con ropa de entrenamiento durante una prueba de esfuerzo con una cardióloga en consulta

Cada vez que un titular habla de una parada cardiaca en una carrera popular, todos pensamos lo mismo. Esto es lo que sabe hoy la cardiología, sin alarmismo y sin adornos.

Aparece la noticia, siempre con las mismas palabras: un corredor de 43 años, kilómetro 18, una carrera popular cualquiera. Y durante el resto del día, mientras te atas las zapatillas, hay una vocecita al fondo haciendo la pregunta que nadie dice en voz alta. Vamos a decirla y a contestarla con lo que sabe la cardiología, que es bastante más de lo que cabe en un titular.

La edad cambia toda la conversación

La Sociedad Española de Cardiología ha repasado en su blog una revisión publicada en el New England Journal of Medicine sobre la parada cardiaca en deportistas, y lo primero que ordena el panorama es la edad. Por debajo de los 25 años pesan sobre todo las enfermedades congénitas, estructurales y eléctricas: miocardiopatías y canalopatías, casi siempre cosas con las que se nace. A partir de esa edad, el protagonista es otro y bastante más conocido: la enfermedad coronaria.

Eso significa que el titular que lees y el miedo que sientes muchas veces no hablan del mismo problema. Si tienes 45 años, lo que te concierne no es una arritmia hereditaria rarísima: son los factores de riesgo cardiovascular de toda la vida, los mismos de los que te habla tu médico de cabecera cuando mira el colesterol y la tensión.

Hay un detalle que llama la atención en los estudios contemporáneos: el hallazgo más frecuente en las autopsias es la llamada «autopsia negativa», un corazón estructuralmente normal. Es decir, buena parte de estos casos apunta a un origen arrítmico primario, algo que no se ve porque no deja marca en el tejido. Es incómodo de asumir, pero es la verdad disponible y es mejor que una explicación tranquilizadora inventada.

El aparato que más vidas salva no se lleva en la muñeca

Aquí está el mensaje práctico del texto, y no tiene nada que ver con pulsómetros ni con anillos que miden la variabilidad. Lo que cambia el desenlace es el desfibrilador externo automático y que alguien sepa usarlo rápido.

Disponer de desfibriladores y de planes de actuación estructurados salva vidas y sigue siendo la medida con mayor impacto real.

Sociedad Española de Cardiología

«Planes de actuación estructurados» suena a burocracia, pero significa algo muy concreto: que en tu club, tu polideportivo o tu carrera haya un aparato, esté donde tiene que estar y alguien sepa qué hacer en los tres primeros minutos. Eso salva más vidas que cualquier dispositivo que te compres tú.

¿Y el reconocimiento médico?

La revisión es clara sobre las herramientas. La historia clínica y la exploración física, por sí solas, tienen una sensibilidad baja: preguntarte cómo te encuentras y auscultarte se queda corto. El electrocardiograma sí aumenta con claridad el rendimiento diagnóstico, y a partir de sus hallazgos se dirigen las pruebas siguientes cuando hacen falta: ecocardiograma, resonancia o TC. Los estudios genéticos también han pasado a usarse de forma dirigida, especialmente cuando la autopsia es negativa.

Lo que no vas a encontrar aquí es un consejo médico sobre si tú, personalmente, deberías hacerte uno. Eso depende de tu edad, tus antecedentes familiares, tus síntomas y tu historia, y de eso se habla en una consulta y no en un blog. Lo que sí puedes llevarte es que la conversación con tu médico tiene sentido y que llevar la información familiar preparada la hace mucho más útil.

De prohibir a acompañar

El cambio de fondo de los últimos años es casi filosófico. Durante mucho tiempo, un diagnóstico cardiológico equivalía a colgar las zapatillas y punto. Hoy la Sociedad Española de Cardiología resume el giro en una frase: «Hemos pasado de la prohibición sistemática al retorno al deporte en pacientes seleccionados». Se decide caso por caso, de forma compartida entre el médico y la persona, y muchos vuelven a hacer deporte sin un aumento significativo de eventos.

Lo que sí está en tu mano

  • Si notas algo raro al esforzarte —y tú sabes perfectamente qué es raro en ti—, no lo aguantes ni lo dejes para el lunes. Consúltalo.
  • Tus antecedentes familiares son parte de la historia clínica, que es el primer escalón de cualquier cribado. Llévalos sabidos a la consulta.
  • Localiza el desfibrilador de tu gimnasio, tu club o tu polideportivo. Si no sabes dónde está, ya has aprendido algo hoy.
  • Apúntate a un curso de RCP básica. Dura una mañana y es de las pocas cosas que aprendes por si nunca hace falta.
  • Sigue entrenando. El balance del ejercicio para tu corazón no está en discusión; lo que se discute es cómo detectar a tiempo las excepciones.

Lo que conviene llevarse a casa

La muerte súbita en el deporte es infrecuente, no es homogénea y no se distribuye igual según edad, sexo o modalidad. Y sobre todo: no es un argumento contra el deporte. Al revés, entrenar es de las mejores decisiones que puedes tomar por tu salud, y de paso te cambia por dentro bastante más allá del corazón.

Así que sal a correr el domingo. Pero antes, mira dónde está el desfibrilador de tu club. Son dos minutos y, con un poco de suerte, no te servirán de nada en toda tu vida.

Fuente: Sociedad Española de Cardiología

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