
Proteína, hidratos y grasas saludables con comida de toda la vida: así recuperas los músculos después de correr sin recurrir a suplementos ni obsesionarte con el cronómetro.
Vuelves de correr, sudoroso y satisfecho, abres la nevera… y te quedas mirando el interior sin saber muy bien qué hacer. Tranquilo, no necesitas un máster en nutrición ni un bote de polvos milagrosos: con comida normal del supermercado de tu barrio puedes recuperarte de maravilla. Te contamos cómo aprovechar ese momento sin convertirlo en una fuente de estrés.
Habrás oído mil veces lo de la ventana de recuperación, esos minutos después del ejercicio en los que tu cuerpo absorbe mejor los nutrientes. Es real, pero no es la cuenta atrás de una bomba de película. Si comes de forma equilibrada en la hora o las dos horas siguientes a tu carrera, vas servido. Lo importante es la suma de lo que comes a lo largo del día, no jugártelo todo a un único batido cronometrado.
Después de correr, tus músculos piden dos cosas: proteína para repararse e hidratos de carbono para rellenar el depósito de energía. La buena noticia es que esa combinación está en alimentos de toda la vida. Un yogur griego con avena y fruta, una tostada integral con huevo, o un plato de arroz con pollo cumplen el expediente de sobra. Sin etiquetas raras ni precios de joyería.
Los suplementos pueden tener su sitio en casos concretos, pero para la mayoría de quienes salimos a correr por placer no son imprescindibles. Un alimento real te aporta proteína o hidratos, sí, pero también vitaminas, minerales, fibra y el simple gusto de masticar algo rico. El aguacate, los frutos secos o el pescado azul suman grasas saludables que un polvo difícilmente iguala.
El mejor suplemento de recuperación suele estar en tu cocina, no en un bote con nombre de superhéroe.
El equipo de Victoris
No hace falta que te fuerces a comer si vuelves de una carrera suave y no tienes hambre; tampoco que te castigues si un día te apetece algo más contundente tras una tirada larga. Tu cuerpo es bastante sabio cuando le das comida de calidad y aprendes a escucharlo. Recuperarse bien va de constancia y sentido común, no de obsesión.
Apúntate a un reto Victoris y cada entreno te acerca a la medalla que llega a tu casa.